La grandeza del universo es algo en lo que pocas personas se atreven a pensar, demasiado amplio, demasiadas incógnitas, demasiadas vidas aun por conocer... Demasiadas historias paralelas sin terminar. En definitiva... Demasiado. Mundos que se crean y destruyen a cada segundo sin que nadie los recuerde, sin que nadie piense en ellos, un terrible ciclo sin fin... Aunque a veces, se vea interrumpido.
A estas alturas os preguntaréis el por qué de que os maree con reflexiones acerca del mundo, la vida y el universo... Y es porque nuestra historia comienza en un mundo lejano cuyo nombre nadie recuerda... Ni siquiera su última superviviente, si es que se la puede catalogar así.
Todo comienza con la locura de una nigromante y la idea errónea de que la salvación del mundo era su destrucción, pero ese pensamiento se expandió, no contenta con destruir su mundo también debía destruir todos cuantos pudiera, hasta que el Universo colapsase bajo su poder creciente... Muchos perecieron bajo el yugo dictatorial de aquella mujer, otros lograron salvarse, pero fueron los mas escasos... Pero a fin de cuentas ¿qué era importante salvar? ¿Sus cuerpos, sus casas? No, frente a ella uno debía proteger su alma, aquello que hace inmortales a los mortales, lo único que vive para siempre... Y lo que ella utilizaba para ganar poder.
En ese ambiente surgió nuestra protagonista, fruto del temor de un mundo a ser consumidos por la existencia de aquella abominación recurrieron a la magia prohibida, aquella que reservada para los dioses, les permitiría crear vida. Necesitaban de un recipiente capaz de albergar las miles y miles de almas que habitaban su mundo hasta que algún día, pudieran regresar a la vida. Debía ser inteligente, con sentido de la auto-conservación, fuerte y con recursos para poder defenderse de los males y amenazas... Pero la cosa no resultó como esperaban.
La mujer que surgió de aquel popurrí de magia e ingredientes y que fue bautizada como Ánima distaba mucho de ser como habían esperado, pero no tenían mas remedio, era o ella o la nigromante, así que la decisión estaba clara... Todo aquel mundo pereció en una noche, encomendándose a la peliazul que bautizaron como Ánima. La pequeña contenedora fue lanzada a otro mundo, lejos, muy lejos del alcance de aquella terrible mujer.
Perdida y sin una memoria que pudiera ayudarla, Ánima vagó por un mundo demasiado cruel y oscuro para sobrevivir sola, más teniendo en cuenta que todas las cualidades que sus creadores habían deseado habían resultado las contrarias, era irreverente, torpe, despistada, olvidadiza hasta extremos insanos, temeraria y demasiado altruista... Nunca podría seguir adelante si alguien no la ayudaba pese a la gran cantidad de conocimientos con los que la habían dotado de nacimiento... Mas que nada, lenguas. Las necesitaría para comunicarse allá donde cayese, y no tendría tiempo para molestarse en aprender, necesitaba buscar un lugar apropiado para que sus almas pudieran volver, y ya puestos advertir sobre la existencia de la nigromante...
... Pero Ánima nunca recordó por qué existía. Nunca recordó su misión.
Este es un fragmento mas bien corto, introductorio a lo que vendrá siendo la historia de uno de mis personajes preferidos y que mas cariño se han ganado por mi parte, debo avisar que dentro de un tiempo, cuando avance la historia, introduciré algo sobre Pokémon, no será nada narrado profesionalmente ni muchísimo menos porque a pesar de que las historias me encantan no conozco mucho sobre el tema... No será nada oficial ni mucho menos, y no cuento más que si no os hago spoiler. ¡Que lo disfrutéis!
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